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Relatos sado; Soy la esposa de mi mujer

24 jul 2012
en la Categoria: Bondage Sado-Maso
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Aquella aburrida noche de copas llegue a mi casa borracho me encontré con mi esposa María, hacer tiempo hace 3 horas la veía en la por mi vida nocturna. María era una mujer mayor que yo, de unos 30 años, yo en ese momento contaba 28 años. Me consta que siempre le he gustado a María, porque de vez en cuando hablaba con ella por ahí me soltaba piropos. Sexuales Nunca habríamos entablado relación si yo fuera porque ella me conocía bien

-María es una mujer de pelo café, rollizo y larga melena; ojos azules; expresión ya algo marcada por la edad; con 1,70 de altura y unos pechos inmensos.

-Yo, Juan, soy un tipo normal de 175 cm, muy delgado, aspecto inocente.

Aquella noche la vi muy sexy fui yo el que le dije piropos, ella me propuso ir a nuestra alcoba… y yo acepté.

-Por el camino charlábamos animadamente y yo mentalmente decía si papi, ya que hasta ahora solo había hecho el amor con ella muchas veces en mi vida. Subimos al segundo piso y le acaricié la cara, dejamos de hablar, nos mirábamos solamente. Me lancé a su boca y nos estuvimos besando. Y entramos en la habitación.

-Fuimos directos al cama y seguimos besándonos y abrazándonos. Yo me arrimé fuerte contra ella para que notara mi erección.

- Desnúdate – me dijo.

-Me quité la chaqueta y la camisa, quedando desnudo de cintura para arriba; los zapatos y los calcetines. Me senté en la cama. María me empujó suavemente y me tumbé. Ella se puso a mi lado y comenzó a acariciarme el pecho.

- Tienes una piel preciosa.

Que bien que le gustara. Soy muy blanquito y un poco velludo.

María me desabrochó el pantalón y me lo quitó, después los calzoncillos.

Como ya he comentado antes tenía mucha experiencia, así que me sentía nervioso. Además yo estaba totalmente desnudo y ella vestida y me dio corte que viera que iba depilado. Desde hacía poco ella me estada depilarme la zona genital y anal, dejando solo algo de vello sobre el pene.

- ¿Tú no te quitas la ropa?

María sonrió y se quitó el suéter y los vaqueros y los zapatos. Se quedó en un sugerente conjunto de sujetador y bragas negro. Su piel estaba bastante morena por el sol, y tenía un trasero bastante grande la verdad. El tiempo ya había hecho alguna secuela en su piel en forma de arruguillas. Me pareció muy sexy.

María se sentó a horcajadas sobre mis muslos, me acariciaba el pecho, me pellizcaba mis pezones. Yo le acariciaba los hombros, y mis manos bajaron hasta sus pechos, acariciándolos por encima del sujetador. Ella cambió de posición, bajando más y quedando fuera del alcance de mis manos. Me acariciaba los muslos, los pies, me estaba recorriendo entero, salvo mi sexo.

-Que suave tienes la piel cariño, me gusta mucho Juan.

- Tú si que eres suave preciosa- le dije.´

- Me gusta mucho cuando que depilado. Abre las piernas.

-¿Cómo? Ella era mi María la que siempre llevaba la iniciativa, y me estaba gustando. Abrí las piernas y las pues dobladas hacia mi, María me acariciaba los muslos por la cara interior, me miraba y me sonreía. Bajó su cabeza y se dirigió a mi entrepierna, se metió mis dos huevos a su rica boca, chupándolos. Me hizo gemir de placer. A veces también daba un respingo de dolor al pasar su lengua por alguna zona dada de ano. Mi polla seguía erecta, sobre mi vientre.

-Al cabo de un par de minutos de chupar mis huevos, tomó mi polla con su mano y se lo metió en la boca. Yo comencé a acariciarme los pezones, mientras seguía con las piernas abiertas y María me chupaba la polla. Yo gemía de placer, era bestial.

-Gime cariño, goza. Quiero que te corras en mi boca.

-No tardé en hacerlo, en medio de fuertes espasmos de placer. Miré a María y vi mi semen saliendo por la borde de sus labios, mientras me seguía chupando la polla. Finalmente cambió de posición y se tumbó sobre mí, despojando mi polla semirrecta entre nuestros vientres. Se acercó a mi boca y empezó a otra vez mas besarme, pasando parte de mi semen a mi boca, y parte de él escurría ahora por mi cara. Yo la abracé fuerte contra mí, notando sus enormes pechos, notando su peso sobre mi polla, y seguimos besándonos. Le acariciaba la espalda, las nalgas por encima de sus bragas, el pelo. Al cabo de un rato, le dije mi esposa:

-María me has vuelto loco cielito, ha sido maravilloso.

-Cariño aún voy a seguir volviéndote más loco en esta noche, ya verás.

Tomó un almohadón y lo puso sobre la cama.

-Túmbate aquí boca abajo.

Me tumbé en la cama boca abajo, el almohadón bajo mi vientre.

-¿Qué me vas a hacer? – le dije.

-Tranquilo cariño, ya verás como te gusta, tú déjate hacer un masaje.

Comenzó a acariciarme las nalgas suavemente. Como te gustas. Una de sus manos se introdujo entre mis muslos y me agarró los huevos con suavidad. Di un leve respingo.

-Tranquilo mi amor

-Comenzó a apretarlos suavemente, cada vez más fuerte. Me sentía dominado, mi erección se fue recuperando. Permanecí en silencio.

Volvió a acariciarme las nalgas, hasta que me las separó muy bien y bajó su cara hasta ellas, comenzando a lamer mi ano. Aquello me dio un gran placer. Notaba su lengua mojándolo e intentando abrirse pasó dentro de mi ano, hasta que entró un poco de su lengua en mi ano. Y se paro y fue mesa noche Cogió un frasco gel de su mano y llego donde yo estada noté que algo frio que me untaba en el ano, después uno sus dedos entrando con suavidad.

-Ammmm- se me escapó un gran gemido.

-María rió. Comenzó a meter y sacar su dedo en mi culo mas rápido mientras yo respiraba una forma muy aceleradamente. Era una sensación extraña, me estaba penetrando, me sentía dominado y entregado a ella, que era mi esposa me hubiera dejado hacer cualquier cosa en ese momento. María cogió de su mesa de noche una consolador de goma 20cm que usaba ella para masturbarse. La apoyó contra mi ano y comenzó a empujar.

-Aquí, uf, ayyyyy… yo ya gemía como una putita mientras el consolador de María me penetraba. Notaba como se abría mi culo y como ardía una forma muy bestial. Lo metió hasta la empuñadura y puso en vibrar lo dejó ahí.

-Se tumbó a mí lado Me dio beso en la boca me dijo:

-Te gusta que te de por el culo, cariño.

- Sin pensarlo bien…. Si María, fóllame.

-Di que eres mi putito verdad.

-Soy tu putito, hazme lo que quieras.

¬María se levantó y sacó de otro cajón un strapon dos cabezas de correas de cuero” un lado de 17cm y otro era de 25cm (arnés de correas) que se colocó y pasó las correas por las piernas y cadera de María, luego fue empujando lado de 17cm del el strapon de goma dentro su coño, poco a poco, hasta que entró completamente, luego ajustó fuertemente las correas. Mi esposa María estaba imponente, con la polla de strapon de pastico 25cm que quedaba en el exterior, destinada a mí, erecta y desafiante.

¬se sentó sobre la cama, me quitó el consolador del culo, lo cual me hizo dar otro gran gemido; dolor y mientras me miraba. Me dejo

-Te voy a dar por el culo, putito.

¬Se colocó sobre mí espalda junto mi culo me iba a explotar. Me estaba masajeando con el lubricante, sentí un dedo luego dos, tres paro de mamármela, muy rara me subió mis piernas a sus hombros y me dijo: Despierta putito, mírame a los ojos y siente como te destrozo la cola- como una mujer eres

Por suerte había lubricado el strapon de goma que colgaba de su strapon 25 cm pero la canija con una verga de goma de negro, me la metió hasta donde pudo y empezó a cogerme, yo como que no queriendo me hacía a un lado o me intentaba zafar pero la verdad es que era tan placentero, seguí insistiendo hasta que dijo:

-Siente lo que yo sentí hace días tras llora, grita, ¿verdad que duele Juan?-Y me penetró, más rápido esta vez fue fácil ya que mi culo estaba ya estada dilatado.

Comenzó a empujar adentro y afuera, follándome. Yo gemía, sacaba la lengua y me la pasaba por los labios. Me sentía como una puta, mi esposa María me estaba jodiendo el culo y me estada gustaba. María también comenzó a gemir de placer. Me daba fuertes palmadas en las nalgas mientras me follaba, y Ella siguió enculándome un par de una horas más con sus dedos y también tuvo un orgasmo se canso de cogerme y se sentó en mi verga, me monto unos 15 minutos porque me corrí y fue tanto mi semen que cuando se estaba saliendo se escurrió, lo digo porque me mojaron las piernas, limpio como pudo guardo su strapon de goma y. estada en boca arriba, me ardía el culo, tenía semen pegado en mi vientre. María se tumbó boca abajo a mi lado y comenzó a besarme, abríamos la boca, su saliva pasaba a mi boca.

La abracé y nos quedamos dormidos al otro día.

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